Título: Todo empezó en la playa - Autor: Danpericot

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Título: Todo empezó en la playa - Autor: Danpericot

Mensaje  Admin el Miér Abr 07, 2010 10:41 am

Muchos fines de semana, nos acercamos mi mujer y yo un rato generalmente por las
tardes a la playa. Cae un poco lejos pero es un lugar encantador, una caleta donde hay
poca gente, el agua es transparente y puedes practicar nudismo tranquilamente sin que
nadie te conozca.

Una tarde de domingo estábamos desnudos, mi mujer estaba tumbada tomando el sol y
yo medio estirado A penas había 10 personas en toda la playa cuando me di cuenta de
que aparecía una vecina nuestra. Iba sola y se puso un poco lejos de nosotros pero
perfectamente para que pudiera tener una buena visión para ver cómo tomaba el sol.
Una vez puesta la toalla, se quito la camiseta y pude ver sus pechos también el tanga
del bikini dejando su tesoro al descubierto. Ver a tu vecina desnuda tiene un cierto
morbo y si está de buen ver todavía más. Yo me moría de ganas de ir a saludarla y que
me viera desnudo, siempre he tenido ese punto de exhibicionista, pero no sabía cómo
hacerlo. Se lo dije a mi mujer y ella me dijo que si me gustaría ir a saludarla y de paso
verla de cerca. Rápidamente asentí con la cabeza, y me propuso que fuéramos a dar un
paseo para que ella nos viera y así a la vuelta seríamos nosotros quienes nos haríamos
los encontradizos y con la excusa pararnos a saludar de esta manera no parecería tan
preparado el encuentro. Así lo hicimos y al volver nos cruzamos la vista, nos saludamos
y ella toda vergonzosa no sabía cómo taparse. Mi mujer le dijo que estuviera tranquila
que aquí estábamos todos iguales. Verla desnuda me encanto debe tener unos 28 o la
mucho 30 años, pero tuve que hacer un sobreesfuerzo para no empalmar. La invitamos a
venir a nuestro lado y accedió. Después de hablar un rato le pidió a mi mujer que le
pusiera crema y mi mujer que es muy espabilada le dijo, si no le hacía nada que se la
pusiera yo. Ella dijo que claro que no, que no le importaba quiero decir. Si de espalda
era preciosa con un culo tan firme yo me moría de ganas para untar de crema sus pechos
así que dije – ¿Quieres crema por delante? La hice sonreír y al cabo de un momento mis
manos acariciaban aquellos deliciosos pechos...

En el agua se estaba bien, jugábamos los tres y de paso con la excusa del juego,
aprovechaba para rzarla de vez en cuando muy tímidamente. Mi mujer se daba cuenta
pero no le importaba yo estaba contento y cada vez más caliente así que busqué una
excusa para salir hacia la arena a ver si la cosa no iba a más, ellas prefirieron quedarse
en remojo y seguir con el baño

Después dieron un paseo, yo las observaba desde la arena, daba gusto ver sus cuerpos
contorneándose desnudos por la playa. Se contaban cosas y reían a carcajada habían
compenetrado bien. Cuando volvieron me puse de pie ellas sentadas sobre la arena iban
lanzando su mirada hacia mi pene, Mi mujer, me lo cogió mirándome a los ojos, y en
broma con su risita comento – parece mentida lo tranquilito que esta ahora y lo duro que
llega a ponerse este bichito…prueba tu, acarícialo veras y se lo ofrece a nuestra vecina
para que la acariciara. - Tócalo mujer!- Exclamó mi mujer - A mí me gusta cuando está
así flácido y hacerlo crecer. No quiso hacerlo por vergüenza se puso muy colorada y
dijo que no que es igual… Verla así cohibida me encantaba así que insistí en este
terreno de hablar de temas eróticos y le pregunté si alguna vez se había afeitado el pubis
porque lo tenía muy peludito. Sin perder la rojez de sus mejillas comento que afeitado
del todo nunca sólo recortar un poco el bello cúbico una vez por probar y medio en
broma me ofrecí para afeitárselo que era todo un experto - ¿Cómo lo haces? - Me
preguntó y le dije que tenía una maquinilla en casa que le dejaba peladito, todo listo
para comerlo. Rió fuerte y exclamó, Ay vecino, como eres! A lo que apunto mi mujer:
Si es un salido, ándate con cuidado - añadió mi mujer.

Al día siguiente en el edificio coincidí con ella en el ascensor y me dijo con aquella
sonrisita suya, que si quería pasar por su casa tenia que enseñarme una cosita. Ya me
gustaría pero no es plan teniendo mi mujer en el piso de al lado, entonces ella llamó a
mi puerta y al abrir mi mujer nos invito a cenar a los dos en su casa.

Hacía calor y el Lambrusco empezaba a hacer efecto, nos dijo que quería enseñarnos su
sorpresa, para pedirnos nuestra opinión y le dije – estoy ansioso me encantan las
sorpresas, ... Claro que si, se acercó a mí y me pidió que le tirara del pareo y después se
bajó las braguitas y pudimos ver aquel pubis blanquito pelado que hizo poner erecto el
miembro, Que tal vecino? Susurro con voz entrecortada se paseó ante nosotros y invitó
a mi mujer a pasar la mano y esta exclamo es suave y delicioso al poco rato estaban las
dos feminas bailando para mi que maravilloso espectáculo las dos desnudas, bailando
sensualmente para su único espectador.
Yo sentado en una butaca con una copa en una mano y con la otra acariciándome la
erección por encima de los pantalones. Observando sus movimientos Entre ellas se
dijeron cosas al oído y sonreian a la par .. La vecina se acerco a mí me bajó la bragueta
y me dijo ... Ahora sí que me apetece acariciarla .....tenia a mi vecina arrodillada frente a
mi masturbandome con su mirada clavada en mis ojos y mi mujer observando la escena

Qué felación! El sueño de muchos hombres…. fue fantástico, el resto de la historia me
lo reservo para hacerme de rogar, si queréis mas, ya me lo pediréis ... Buenos sueños!

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